lunes, 26 de diciembre de 2016

Aquello que merece la pena vivir


“No hubo tiempo para calcular. Tuve que confiar en mi manejo de la altitud y la velocidad en mis miles de vuelos en más de cuatro décadas.” - Sully: hazaña en el Hudson

Es domingo por la noche. Hay un leve silencio en casa. Los dulces están listos a cualquier hora. El puré de camote. La música suave. El hombre que está lejos.  Las decisiones. Vivir el hoy y no hacer tantos planes. Ser firme. El viento suave. Las novelas por escribir. El tiempo que es oro. Creer en tu estrella. Creer más que nunca en ella, y cuanto más brille más fuerzas para seguir en adelante.
Tomarse las cosas con calma. Reírse de las cosas pequeñas. Abrazar las cosas que valen la pena. La amistad. La complicidad. Seguir practicando. Tomar las críticas como pequeños ladrillos para seguir subiendo. Convertir los no en sí. Dedicar tiempo a una tesis. Salir a la playa los dos solos, con nadie más. Hablar con él. Despedirse con tranquilidad. Desear lo mejor. Manejar al amanecer. Manejar sin rumbo. Escribir para transmitir. Levantarse y dar pequeños saltitos. Levantarse antes de las ocho de la mañana. Comer cosas saludables. Sacar a pasear a Sally, la pequeña labradora que hace gracioso los días.

Invertir tiempo en lo que merece. Alejarse de a pocos de lo que no suma y si resta. Una vez más, ser firme, desear lo mejor, alegrarse con las pequeñas cosas. Seguir descubriendo nuevas facetas de tu personalidad. Aprender a dar oportunidades. Viajar y conocer lugares pequeños.  Bailar con canciones alegres, dejar las canciones dramáticas para momentos que lo merezcan. Conducir con un playlist divertido. Respetar los espacios. No esperar tanto, relajarse. Cultivar el compañerismo, la buena onda.

Sentirse linda, tal y como eres. No publicar fotos con poca ropa, denota vulnerabilidad. Sonreír más, sonreír por que sí. Mirar a los ojos. Ver con tranquilidad la vida. No hacerse problemas. Reírte. No insistir. No celar. No reclamar. No discutir en fechas importantes. No esperar que luego de la agresión, todo sea como antes. Invertir el tiempo en cosas interesantes, lindas, divertidas. Entender que estar en silencio, es que todo está bien. Ayudar a personas que lo necesitan. No burlarte. No implorar. Ser de new age. Ponte en un lugar bueno, en un lugar que te de fuerza.
Entender que el amor también puede acabar, de un día para otro, y uno no siempre puede ganar. No hay contratos que te digan que alguien estará para siempre a tu lado. Aprender a perdonar, porque luego todo pasa, nada es para siempre y nada será tuyo.

Tener metas en el año, tratar de cumplirlas. Disfrutar de canciones como yellow de coldplay. Bailar en una sala sin que nadie te mire. Abrir tu corazón a nuevas cosas. Organizar tu día, tu habitación, tu casa mejor cada día. Dormir tranquila.
Amanecer de buen humor, porque hoy es un buen día y mañana harás lo que este en tus manos para que sea  bueno también. Cerrar la puerta de tu casa, darte la vuelta y decir a tu interior, que todo vale la pena que todo siempre tiene un porque.


Say cheers!



sábado, 7 de mayo de 2016

Tantas mujeres que eres




Por la mañana eres la primera en despertarse, luego eres la mujer que administra. Eres la mujer que crea desayunos con creatividad. Luego eres psicóloga. Eres secretaria. Eres abogada. Eres empresaria. La que tiene una agenda donde caben miles de pendientes inesperados y resueltos todos con frescura y tranquilidad. La que tiene dos o tres empleos a la vez. La trata de arreglar nuestros errores con dulzura y paciencia. Eres la mujer que camina buscando su estrella. Eres la mujer que nunca tuvo roto el corazón. Eres la mujer que celebra la vida y la felicidad. Eres la mujer que sueña. Eres la mujer que tiene ese tipo de brillo en los ojos que otras no.

Por la tarde eres la mujer que se pone más bonita. Eres la mujer que casi nunca está de mal humor. Eres la mujer que no se duerme. La que baila sola. La que espera. Eres la mujer que sede. Eres la mujer astuta.

En la noche eres la mujer que tiene paciencia. Eres la que no lanza dinamitas a su pareja. Eres la mujer que comprende. La que cree en el amor. La mujer que no se rinde. Que sabe perder y perseguir nuevos sueños. Eres la que perdona y deja ir. Eres la mujer que tiene un estilo diferente por ser simplemente quien es. Que estudia por la mañana y trabaja part time. Eres la que usa zapatillas, la que selecciona que tipo de tacos usar. Eres la que se esfuerza. La que sacrifica.  Eres la mujer que duerme casi siempre con una sonrisa en el rostro.

Los fines de semana eres la mujer que se divierte y su sonrisa brilla más en una mañana de domingo. Tu risa nunca se agota. Siempre perdonas, no sé hasta qué punto, pero sigues fiel ante nosotros. Eres la compañía cuando uno de nosotros enferma. Eres valiente. Eres la razón por la que nosotros seguimos creyendo en la voluntad. Eres el aliento y la puerta por la que descubrimos en nosotros que tenemos una habilidad, un talento y crees más que nunca en ello.

Estés o no, eres la mujer que nunca olvida decir buenas noches, te quiero. Como si todos los días tuvieran las mismas ganas, la misma continuidad, sin críticas, comunicando un amor que solo tú sabes y nosotros solo podemos imaginar.

En mis pensamientos, te conviertes en la mujer que brilla, eres la mujer que me alienta a escribir. Eres la mujer que está leyendo esto, y sabe exactamente lo que quiero decir.  Eres la mujer que nunca se olvida de lo que siento. La que me dice que cuando sienta un latido en mi vientre, este será más fuerte que todos mis miedos, que todas las dificultades que hayan. Y que para bien o para mal, me tengo a misma, y mientras haya bondad siempre habrá esperanza, amor, felicidad. Eres la mujer que dice que tu mereces lo mejor del mundo, que elijas lo correcto, que seas leal contigo misma.

Eres la mujer que está en el anonimato, podrías ser la estrella de rock sin embargo no necesitas ser famosa porque te basta tener a tu hogar junto a ti. Por eso eres la mujer digna de admirar.
Por ser  la mujer de las palabras mágicas. Por ser la excepción a la regla. Por decirme a vos alta, así suave como tú lo dices, que merezco lo mejor, que tengo un don una misión en este mundo y cuando encuentre mi propia fuerza, no habrá nadie que pueda interrumpirla.

Por ser la mujer que cree que soy una chispazo de dulzura.
Lo que no sé, es que para ti siempre lo he sido.
Gracias M, por ser tantas mujeres en vida. 
Te debo más que el cielo.



domingo, 18 de octubre de 2015

Todo se transforma



Eres así, te gusta escuchar música tranquila cuando caminas. Bañarte una hora y sentir el agua por tus manos, estirándolas, viendo como las yemas de tus dedos se arrugan y te haces más viejita. Te gusta guardar la fiesta en paz, ahora ya no es lo tuyo interrumpir los silencios ni volver al pasado. Te gusta mirar el atardecer sin decir ni una sola palabra, tampoco te molesta sonreír cuando quieres, ni ponerte los audífonos cuando te dicen improperios en la calle, o si el jugo de naranja que tomas todas las mañanas en la universidad te hará mal al estómago. Vives el día, te sientes bien, alejas las dudas, y comienzas a leer esa montaña de libros que alguna vez dejaste porque entraste en crisis de no sé qué. Te sientes tranquila, los fines de semana duermes pasadas las ocho sin remordimientos, ya no analizas, ella te psicoanaliza. Ya no importa si tu padre cree que la novela que escribiste es puro exceso de cosas que quisiste vivir. Tú eres así, tímida, tranquila, graciosa, y te sientes contenta con lo que ves en el espejo, te gustas y te sonríes. Ya no tienes miedo de contarle a el sobre lo que estás pensando escribir para tu segunda novela, quizás por qué no te juzga, no te critica, te escucha en silencio.
Has aprendido a que es mejor un silencio largo a decir una palabra por impulso, a pedir disculpas solo una vez, que no es necesario insistir, a que no puedes agradarle y gustarle a todos. Que puedes equivocarte y tratar de ser mejor persona.  A relajarte y ser despreocupada con las cosas que no puedes manejar. Has encontrado tu estabilidad, a creer que algunas cosas pueden ser eternas. Entiendes que es bueno hacer ejercicio al menos dos veces por semana, que es bueno para la circulación, la mente y para verte linda.  Empiezas a ordenar tu habitación, a no tener cosas que están demás porque puede haber gente que necesita esas cosas más que tú. Ya no le tienes tanto miedo a hablar en público, que solo basta con respirar tres veces y no pensar que harás cinco minutos antes de salir a hablar. Le has dado a tu chico confianza para que te cuente lo que le provoque, que no tenga pudor de nada, y que ante todo tus oídos también sean amigos. Él ha aprendido a no seguir en el mismo círculo de viento en contra, sabes leer sus gestos y su rostro, ahora ya sabes cuando está preocupado por algo o necesita espacio. Sabes que no debes hacer reclamos insulsos, que antes de que estalle la dinamita o que se hunda el titanic, es mejor guardar silencio y luego conversar con tranquilidad. Te sientes orgullosa de él porque todo lo está manejando con tranquilidad y hace ante todo su esfuerzo con naturalidad.
Estas organizando tus responsabilidades, te has propuesto aprender a manejar y sacar la camioneta de tu mamá a escondidas cuando tengas el brevete e ir sin rumbo como siempre quisiste y todo antes de llegar a casa a las seis. Ya no importa si quieres disfrazarte de loca para Halloween, y llevar pantis de colores y una falda con rasgados, te gusta reírte de lo que a veces pasa por tu cabeza. Valoras cada día. Intentas ser mejor cada día, no importa si te caes mañana, sabrás que siempre harás jugo de fresas en casa, estarán las estrellas para solo mirarlas, chocolate caliente en tu corazón, una hoja de papel y un lápiz para recordar las cosas buenas del día, los triunfos, las celebraciones, las derrotas y la calma que trae el día con tan solo vivir.